La pérdida

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El complejo lagunar de la Janda se situaba sobre una depresión de origen tectónico a la que vertían originariamente sus aguas los ríos Barbate, Almodovar, Celemin y otros de menor importancia. Cuando el año era excepcionalmente lluvioso gran parte de esta depresión se encharcaba formando un único humedal de más de 50 Km2 de extensión y escasa profundidad que a medida que avanzaba la época seca se iba disgregando en un rosario de lagunas de las cuales la mayor, con más de 4.000 Has., era la Janda a la que se asociaban en su periferia otras de menor entidad conocidas con los nombres de Rehuelga, Espartinas, Cabrahigos, Alcalá, Jandilla, El Torero, Tapatanilla y la Haba.
Las aguas dulces estacionales de escasa profundidad y densa cobertura vegetal de los humedales de la Janda en unión con las muy cercanas marismas mareales del Río Barbate constituían en su conjunto una zona húmeda con ambientes muy diversos y cuyo interés ecológico se veía acrecentado por su estratégica situación, al sur de la provincia de Cádiz, en el extremo meridional de Europa y muy próxima al continente africano, convirtiéndose así en lugar obligado de paso y descanso de los cientos de miles de aves que cada año realizan sus vuelos migratorios a través del Estrecho de Gibraltar.

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